¿Live in Technicolor? Sí, en todas las crónicas leerán cómo esta fué la canción que abrió el espectáculo en el Palacio de Deportes de Madrid. Pero nada más lejos de la realidad. ¿Es, por lo tanto, mentira? Pues tampoco. Es, simple y llanamente, una verdad a medias. Por supuesto que, en lo que al setlist se refiere, el innovador acústico que de igual manera inaugura su Viva la Vida or Death and all his Friends es oficialmente el

Chris Martin se mostró más acitvo que nunca

Chris Martin se mostró más acitvo que nunca

que abrió el concierto. Pero el show comenzó algunos minutos antes. Para ser más exactos, cuando empezaron a dibujarse en el ambiente los archifamosos acordes de el ‘El Danubio Azul’. La opera prima de Johann Strauss y su cautivador ritmo lo inundaron todo. Desde la primera a la última fila, desde la pista a la más alta de las gradas, todo bicho viviente tarareaba el inconfundible vals del compositor austríaco protagonizando, además, un final apoteósico sólo instantes antes de salir a escena el cuarteto británico.
De esta manera comenzaron a sonar, ahora sí, las notas de su Live in Technicolor, pistoletazo de salida a un concierto muy correcto en líneas generales, con aires de renovación en lo que al plantel de temas interpretados se refiere. El enorme peso de su último trabajo en la elección de los mismos tuvo consecuencias desastrosas, especialmente para su album debut Parachutes, obviando iconos como Trouble y consiguiendo, de esta manera, agujerear el ‘Paracaídas’ que tantas veces les ha sostenido en el aire. Indudablemente el gran damnificado.
Por lo demás, repertorio sin sorpresas. Ocho de sus ‘diez’ nuevas canciones a las que se unieron, basicamente, sus grandes himnos: Clocks, God put a smile upon your face, In my place, The scientist y la majestuosa Politik de su A Rush of Blood to the Head; Speed of sound, Fix you, Talk y The Hardest Part de su anterior trabajo X&Y;

Chris Martin se mostró más activo que nunca

Un momento de la actuación de los británicos anoche en Madrid

y una solitaria referencia a Parachutes con la maravillosa Yellow.
Un tema inédito un tanto ‘country’ interpretado por Will Champion -batería del grupo- y el ya habitual espectáculo de saltos y carreras del hiperactivo Martin -quién, más que nunca, fué el alma de los suyos- completaron una noche en la que los londinenses volvieron a conquistar a un público ya de por sí entregado. Una conquista sin riesgos, es cierto, pero de una efectividad tal que parecen no necesitar mucho más para embelesar a una audiencia incondicional. Es un momento dulce para ellos. Es su momento, y lo saben. Hasta la próxima.