Parece que fué ayer cuando, por primera vez, nos sentábamos frente al monitor y escribíamos esa palabra de la cual desconocíamos su significado, esa palabra aparentemente impronunciable y que, sin embargo, ha alcanzado en nuestros días una envergadura fascinante. Esa palabra, como ya habréis adivinado, es Google. Y no, no fué ayer. Hace ya más de 10 años que esas seis mágicas letras entraron en nuestras vidas hasta teñirlas de azul, rojo, amarillo y verde.

Logo y colores corporativos de la compañía californiana

Allá por el verano de 1998 empezaban a crecer los primeros brotes de lo que hoy es el motor de búsqueda más importante de la red. La compañía de Sergey Brin y Larry Page abre sus puertas en Menlo Park, California, dentro de un garage y con Craig Silverstein (actual Director de Tecnología) como su único empleado. Pero su evolución es incesante, pasando en sólo unos meses de 10.000 a 500.000 consultas diarias mientras el boca a boca extendía su fama por todo el planeta. A día de hoy Google es la puerta de entrada a un índice de más de 8.168 millones de páginas web y da cobertura a aproximadamente 200 millones de consultas diarias, con unos ingresos de más de 16.400 millones de $ y cerca de 20.000 empleados.

Pero Google no busca: encuentra. Su enorme precisión y fiabilidad pronto hacen de él una referencia para el usuario, creando un vínculo de confianza del cual conocemos su origen, pero no su fin. Google consigue así uno de sus objetivos primordiales: una excelente acogida por parte del mercado y la fidelidad de millones de usuarios en su faceta de clientes. Y como en toda buena relación no tardan en llegar los hijos. Aparte de motores de búsqueda especializados como Google Images, se suceden los nacimientos de nuevos servicios como Gmail o Google Maps, además de su principal adquisición: YouTube.

Y es que la ambición de la compañía afincada en Mountain View parece no tener fin. Hace sólo unas semanas llegaba a nosotros unos de sus últimos retoños, el navegador Google Chrome, competencia directa para Microsoft y su Explorer entre otros. Pero mamá Google vuelve a estar embarazada, y el nuevo miembro de la familia podría convertirse muy pronto en su ojito derecho. Es ya un secreto a voces la inminente llegada de Google Dream, el aterrizaje de los Californianos en el mundo de la telefonía móvil. El objetivo parece evidente: destronar el iPhone de Apple. Con una pantalla táctil de 3,17′, teclado QWERTY deslizante y su propio sistema operativo marca de la casa -Google Android- el nuevo HTC Dream promete romper el mercado y desmarcarse como el auténtico competidor de la compañía de la manzana.

Y es que, más que ante un mundo globalizado nos encontramos ante un mundo ‘googlelizado’ en el que la compañía de Brin y Page se ha convertido en la auténtica puerta de entrada a un mundo de información hace poco inimaginable. Y los resultados saltan a la vista: la búsqueda en la web ha pasado a ser poco más que un juego de niños.

Ahora sólo cabe preguntarse: ¿Qué será lo siguiente? Hagan sus apuestas…