Ya está aquí. En sólo unas horas dará comienzo una nueva edición de la Super Bowl, el evento deportivo con más repercusión a nivel mundial, el espectáculo más visto, la noche más larga. Y es que hablar de Super Bowl es hacerlo de un baile de cifras mareantes. Desde los millones de espectadores que siguen la retransmisión en directo hasta los miles de millones de dólares en publicidad directamente ligados a ese hecho. Pero más allá de todo eso la Super Bowl es sinónimo de espectáculo. Ese espectáculo que cada Febrero nos arrebata algunas horas de sueño a quienes, en mayor o menor medida, amamos este deporte llamado fútbol americano. O, hablando con propiedad, simplemente football. Ese otro football tan desconocido en el viejo continente, pero con cada vez más adeptos, atraerá durante unas horas las miradas de medio mundo. El otro medio simplemente dormirá.

Super Bowl

Presentación de la edición XLIII de la Super Bowl

La cita será en el Raymond James Stadium de Tampa (Hillsborough, Florida) donde se verán las caras los Pittsburgh Steelers y la, sin duda, gran sorpresa del torneo, los Arizona Cardinals. Los ‘Acereros’ parten con un favoritismo ciertamente abrumador frente a unos Cardinals casi novatos y procedentes, además, de la con casi total seguridad conferencia más débil de las 8 que componen la NFL. Su más que discreto parcial de 9-7 en la regular season tampoco ayuda a pensar en que el milagro es posible. Pero lo es. Hagamos memoria. Bueno, no es necesario. Hace tan sólo 12 meses Eli Manning se convertía en el MVP de un partido que proclamó a los Giants de Nueva York campeones de una Super Bowl aparentemente perdida de antemano. Los Patriots que, de la mano de Brady,  llegaban a la Final haciendo historia (19-0) se dieron de bruces contra un último cuarto más histórico si cabe. Es la magia de decidir todo el campeonato a un partido: lo anterior carece de importancia. Y a eso se aferra Arizona. A eso y a su QB Kurt Warner, quién apoyándose en tres receivers de la calidad de Fitzgerald, Boldin y Breaston deberá inclinar la balanza hacia el oeste. Pittsburg, por su parte, intentará explotar su mayor valor: la probablemente mejor defensa de la liga. Eso, unido a Roethlisberger, al acierto de sus running backs Parker y Moore y a pesar del estado de forma de Hines Ward -más que discutible- debería ser suficiente para ver a los Steelers, sólo tres años después, alzar su sexto entorchado. La suerte está echada.