Llegó el momento. En apenas 48 horas pondré rumbo a París para iniciar mi aventura Erasmus. Será en el ISG International Business School -del francés Institut Supérieur de Gestion- donde llevaré a cabo los estudios de International Bachelor of Business Administration en el Campus de la capital francesa.

Pero llegar a este punto ha sido de todo menos sencillo. Un mar de papeleos y trámites, de pruebas, exámenes e incertidumbres de todo tipo te acompañan durante el curso pre-Erasmus. Todo ello sin haber salido aún de España. En París me esperan multitud de nuevos papeleos y trámites, exámenes e incertidumbres aún mayores, con la dificultad añadida de encontrarte en un país que no es el tuyo. Nadie dijo que fuese fácil, supongo. En este preciso momento tengo una maleta vacía sobre mi cama y desde luego muchas más preguntas que respuestas. Durante las próximas horas me enfrentaré al reto de llenar esa maleta y en las próximas semanas al de responder a alguna de esas preguntas. No obstante, a pesar del engorroso proceso que supone el Erasmus en sus comienzos, todo aquel con quien he hablado y que ya lo ha vivido ha pronunciado exactamente las mismas tres palabras: vale la pena.

Desde que comencé la carrera he perseguido la posibilidad de vivir y estudiar fuera de España, de completar mi formación en un entorno distinto, hostil en cierto modo, un entorno que supusiese un reto a nivel personal y que me aportase una nueva perspectiva de la vida. Completar mi último año en una ciudad como París y en un Business School como ISG era una oportunidad que no podía dejar pasar. Finalmente esa posibilidad comenzará a materializarse en cuestión de horas para convertirse en la que será mi propia experiencia Erasmus. Os invito, desde aquí, a disfrutarla conmigo.