Erasmus


Ya son varios los meses que han pasado desde que volví de París, cinco para ser exactos, y no hay un sólo día durante estas 20 semanas en que no haya rememorado alguno de los momentos que allí pasé. Erasmus withdrawal lo llaman. La pasada en concreto fué especialmente crítica, de esas de ver fotos e incluso marcarte algún Skype más de la cuenta. Bendito Skype.

Lo cierto es que el Erasmus deja huella y como experiencia vital, desde luego, no tiene precio. Hoy leía en el blog de un amigo una lista de diferentes situaciones con las que todo aquel que esté o haya estado inmerso en una experiencia abroad se identificaría con casi total seguridad, del tipo volver de España con más comida que ropa, el ya citado uso del Skype o lo traumático de las despedidas en los aeropuertos, entre algún otro clásico. Yo desde luego me identifiqué con la mayoría. Con lo bueno y con lo malo, que también lo hay, vivir una experiencia de este estilo (llámese Erasmus, Munde o de cualquier otra manera) es poco menos que algo por lo que todo el mundo debería pasar. Y quien no lo ha hecho ha dejado de vivir algo único, eso es así.

Anyway, a las pocas semanas de llegar a París escribí una entrada sobre la dificultad de encontrar alojamiento. Me reafirmo, alquilar es desesperante y caro carísimo. No obstante recuerdo añadir a esa entrada la típica foto que descargas de google images de un ventanal con unas preciosas vistas a la Torre Eiffel y el siguiente pie de foto: “Estas son las vistas que no tendrás”. Pues bien, las tuve, y mejores. Y para muestra un botón. Ici c’est Paris.

kd

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Mis vistas desde la Avenue Duquesne

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París es una ciudad increíble en casi todos los sentidos. Sus calles, su ingente cantidad de monumentos, las espectaculares vistas que ofrece la orilla del Sena y sobretodo sus múltiples parques hacen de la capital francesa un paraíso para el runner, tanto para el urbanita como para el que, por el contrario, adora el tacto de la tierra bajo sus pies. Para todos ellos aquí van mis 5 rutas favoritas para correr en la ciudad de la luz:

1. Jardin du Luxembourg: En el corazón de París, orilla sur del Sena, se encuentra uno de mis lugares favoritos y mi principal destino durante el primer semestre, los Jardines de Luxemburgo. Precioso lugar para sentarse a leer un libro, pasear entre sus jardines o simplemente contemplar el Palacio de Luxemburgo, actual sede del senado francés, también es un lugar fantástico para rodar. Sus casi 2 km de perímetro permiten disfrutar de un entrenamiento idílico rodeado de multitud de runners. Principal inconveniente: especialmente durante los meses de invierno los jardines cierran pronto, por lo que se suele permitir la entrada de gente hasta no más allá de las 17h.

Champ de Mars

Champ de Mars

2. Tuileries: El Jardín de las Tullerías, junto al Museo del Louvre, ofrece un entorno incomparable para la práctica del running. Su extensión similar a la de los Jardines de Luxemburgo permite igualmente realizar rodajes controlados, pudiendo calcular con relativa facilidad los tiempos por vuelta y por lo tanto los ritmos. El paisaje, con la pirámide y fachada principal del Louvre en un lado, la Place de la Concorde en el otro y escoltado por la Rue Rivoli y la orilla del Sena con el Museé d’Orsay invitan a olvidarse del cronómetro. Principal inconveniente: suele estar atestado de turistas, lo que puede resultar incómodo en ciertas horas punta.

3. Orilla del Sena: Para mi una experiencia vital. Es corriendo por el Sena cuando verdaderamente eres consciente de lo que supone vivir en París, de que no hay ciudad en el mundo comparable en belleza. No importa a que altura del río ni a cual de las orillas te incorpores, cada metro de cada una de ellas es un regalo para la vista. Incomparable. Principal inconveniente: algunos tramos de acera son estrechos con lo que, en caso de encontrarte con pequeños grupos de gente -especialmente a la altura de Notre Dame- te ves en dificultades para pasar.

4. Bois de Boulogne: Uno de los dos grandes parques de París junto al Bois de Vincennes, el Bosque de Bolonia te ofrece algo parecido a lo que la Casa de Campo te ofrece en Madrid: un entorno verde con un gran lago y sutilmente alejado del ajetreo de la ciudad. Los casi 3 km que suponen cada vuelta al lago y la relativa tranquilidad que ofrece, sin grandes aglomeraciones, lo convierten en un lugar idóneo para la práctica del running. Principal inconveniente: dependiendo de dónde vivas y de las posibilidades que tengas para desplazarte puede encontrarse fuera de tu alcance por su situación un tanto periférica.

5. Champ de Mars: Mi actual parque. Perfecto para tiradas medias o cortas y para la práctica de series por sus grandes rectas, el Parque de los Campos de Marte o simplemente Champ de Mars es famoso principalmente por albergar la Torre Eiffel. Sus aproximadamente 2 km de perímetro -desde la École Militaire a la base de la Torre, en un trazado rectangular- lo convierten en un lugar perfecto para los entrenamientos de velocidad, completando cada vuelta en aproximadamente 10 minutos dependiendo evidentemente del ritmo. Principal inconveniente: suelen acumularse turistas en el extremo situado en la base de la Torre Eiffel.

Termina Enero y con él la primera etapa de este viaje. Atrás quedaron Rambuteau y su ya inolvidable Rue de Montmorency. Atrás quedaron Karen y Julian, Diego y Erik, Andrea, Eva y Jimena, Max y Kerstin, Javier y Mai, Anastasia y Patricia, Dany y Mark, Julia y Carina. Atrás quedaron nuestros 50 metros cuadrados y las fiestas que en ellos tuvieron lugar. Atrás quedaron Amsterdam y Alemania. Atrás quedaron el Oktoberfest y el Cannstatter Volksfest. Atrás quedaron momentos únicos e irrepetibles. El primer semestre ha volado y con él muchas de las personas que lo han hecho posible y a algunas de las cuales espero volver a ver en el futuro. Grandes amigos. Gente increíble.

Orientation day en Trocadéro

Orientation day en Trocadéro

No obstante una nueva etapa comienza. Nueva casa, nuevas clases, nuevos retos, algunos viejos amigos y ojalá muchos otros que están por llegar y que seguirán enriqueciendo una experiencia ya de por sí espectacular. No me he explayado mucho aún sobre lo que la experiencia Erasmus está significando para mi, puesto que apenas estoy en el ecuador de la misma, pero verdaderamente está siendo una etapa inolvidable en casi todos los sentidos. Sea como fuere ese es otro tema para el que ya habrá tiempo cuando todo esto haya acabado. En lo que respecta al presente, hoy ha dado comienzo un semestre ilusionante, el que espero ponga punto y final a mi vida como estudiante, al menos de momento, y sobre el que tengo grandes expectativas. Nuevos viajes, nuevas fiestas, nuevas clases, más y mejores entrenamientos, la Media Maratón de París y por encima de todo el día a día en una de las ciudades más increíbles del mundo son suficientes alicientes para afrontar esta nueva etapa con gran ilusión.

Dream big.

Encontrar un pequeño espacio en el que poder vivir durante tu año Erasmus en París no es difícil. No. Difícil no es la palabra adecuada. Es un proceso que puede llegar a ser traumático si no te acompaña un mínimo de suerte. Dicho lo cual, si estás leyendo esto y tienes en mente venir a vivir a París, los siguientes consejos podrían resultarte interesantes:

  • Si tienes contactos, úsalos. Podría ser tu única opción de encontrar algo desde tu lugar de origen.
  • Si no tienes contactos, no pierdas el tiempo. Encontrar algo desde el sofá de tu casa es entre muy poco probable e imposible.
  • Ven a París con tiempo. Este consejo deriva del anterior. Ten previsto un período mínimo de dos semanas buscando alojamiento.
  • Ponte en contacto con gente en tu misma situación. El proceso de encontrar casa en París es duro pero puede hacerse más llevadero si lo compartes con gente en la que poder apoyarte.
  • Estudia francés. Encontrar algo es si cabe más difícil si no tienes un mínimo conocimiento del idioma. Los propietarios no acostumbran a ser amables. La demanda de apartamentos es grande y lo saben por lo que no dudarán en descartarte si no hablás algo de francés.
  • Si un anuncio lleva más de un día publicado, descártalo. La mayoría de entrevistas se concerta en la hora siguiente a su publicación.
  • No desesperes. Pasarás por momentos difíciles cuando las primeras entrevistas fallen. Es importante mantener la calma y ser lo más positivo posible.

Estos consejos son hasta cierto punto importantes, pero no obstante encontrar un apartamento en París es un proceso por el que todo estudiante que escoja la capital francesa ha de pasar. Como habréis podido comprobar no he mencionado el otro tema estrella: el precio de los alquileres. Pues bien, París es caro y éstos no son una excepción.

Estas son las vistas que (casi seguro) no tendrás

El precio de una mensualidad, dependiendo de la zona y el tamaño, se mueve en un margen que va desde los 350€ por algo muy pequeño y no especialmente bien situado a los 850€ por un estudio individual relativamente grande y bien situado. Un alquiler medio, por lo tanto, rondará los 600€, habitualmente por un apartamento compartido de no más de 40 metros cuadrados. Las agencias pueden seros de gran ayuda si la situación se vuelve demasiado desesperada, pero las comisiones que exijen son sustanciosas y pueden llegar a situar el precio del apartamento en niveles prohibitivos.

Por último está la opción de las residencias. Mi consejo es que la gestionéis con la mayor antelación posible y con la ayuda de vuestra Universidad de destino. Sin ella, complicado. Las plazas en residencias son limitadas y la demanda es altísima. Generalmente son caras y aquellas que no lo son especialmente -véase Cité Internationale Universitaire de Paris– suelen requerir de condiciones especiales.

Llegó el momento. En apenas 48 horas pondré rumbo a París para iniciar mi aventura Erasmus. Será en el ISG International Business School -del francés Institut Supérieur de Gestion- donde llevaré a cabo los estudios de International Bachelor of Business Administration en el Campus de la capital francesa.

Pero llegar a este punto ha sido de todo menos sencillo. Un mar de papeleos y trámites, de pruebas, exámenes e incertidumbres de todo tipo te acompañan durante el curso pre-Erasmus. Todo ello sin haber salido aún de España. En París me esperan multitud de nuevos papeleos y trámites, exámenes e incertidumbres aún mayores, con la dificultad añadida de encontrarte en un país que no es el tuyo. Nadie dijo que fuese fácil, supongo. En este preciso momento tengo una maleta vacía sobre mi cama y desde luego muchas más preguntas que respuestas. Durante las próximas horas me enfrentaré al reto de llenar esa maleta y en las próximas semanas al de responder a alguna de esas preguntas. No obstante, a pesar del engorroso proceso que supone el Erasmus en sus comienzos, todo aquel con quien he hablado y que ya lo ha vivido ha pronunciado exactamente las mismas tres palabras: vale la pena.

Desde que comencé la carrera he perseguido la posibilidad de vivir y estudiar fuera de España, de completar mi formación en un entorno distinto, hostil en cierto modo, un entorno que supusiese un reto a nivel personal y que me aportase una nueva perspectiva de la vida. Completar mi último año en una ciudad como París y en un Business School como ISG era una oportunidad que no podía dejar pasar. Finalmente esa posibilidad comenzará a materializarse en cuestión de horas para convertirse en la que será mi propia experiencia Erasmus. Os invito, desde aquí, a disfrutarla conmigo.